Éste es un problema que me encuentro habitualmente cuando sales a tomar algo un fin de semana por la noche. Creo que en la conciencia de casi todos está marcado que usar tu propio vehículo para desplazarte si vas a beber es un claro error. Por lo cual nos trasladamos a las opciones que nos quedan: metro, autobús y taxis.

Taxi

En una ciudad grande, como Madrid, te puedes desplazar en transporte público relativamente fácil, siempre que no vivas ni vayas fuera de la M-30, pero por la noche eso se vuelve más difícil. Por lo que una gran masa de gente, entre la que me incluyo, se decanta por usar el servicio de taxis. En ese momento empieza una verdadera batalla donde la estrategia y el ingenio son tus únicos aliados. Ten en cuenta estas directrices:

  1. Sal con tu mochila y prepara en ella una ropa elegante. Antes de salir del último bar cámbiate de ropa.
  2. Si tu grupo es de 4 amigos… da esquinazo a uno de ellos. Subir cuatro a un taxi es misión imposible.
  3. Si la “última” copa estuvo de más, relájate, corre un poco, y haz gárgaras. Que nada delate tu estado de alcoholemia.
  4. No te pongas al lado de un grupo de chicas que también buscan taxis. Tienes todas la de perder.
  5. Chillar como un descosido cuando el taxi pasa por delante sin parar no va a hacer que pare. Él te vió perfectamente.
  6. Comentarle que necesitarás que te pare en un cajero para poder pagarle antes de empezar la carrera, hará que te quedes en tierra.
  7. Si te dice que tu destino no le pilla bien, búscate un autobús, vives en una zona donde a casi cualquier taxista no te llevará, hace más dinero si se mueve por la zona de marcha.
  8. Un último recurso puede ser ponerte la ropa de tu prima. Seguramente tengas más suerte de que pare alguno.

Seguramente más de uno se ha encontrado en estas situaciones y tendréis más consejos que dar… Comentarios bienvenidos.

Nota. Evidentemente esto es un caso general, y no todos los taxistas nocturnos son así.

Anuncios